
Justicia a dos puntas: los "padrinos" de Juan Bautista Mahiques en su desembarco en el Ministerio
Sección País
En el complejo ecosistema de la justicia argentina, pocos nombres logran conciliar intereses tan contrapuestos como el de Juan Bautista Mahiques. Su reciente designación como Ministro de Justicia no es un hecho fortuito ni el resultado de un sorteo técnico; es la culminación de una construcción política de largo aliento que tiene sus cimientos en la "rosca" porteña y sus "padrinos" en las figuras más potentes de la intermediación judicial: Daniel Angelici y Juan Manuel Olmos.
Mahiques, quien ya ha demostrado una plasticidad envidiable para navegar las aguas de Cambiemos, el Frente de Todos y ahora la gestión de Javier Milei, se posiciona como el hombre del consenso transversal. No es solo un funcionario; es el vértice donde convergen el "Tano" y el peronismo de la Ciudad, una alianza que garantiza gobernabilidad en un frente siempre sensible para cualquier administración: los tribunales.
El factor Angelici: la cuna del ascenso
Para entender el ADN político de Mahiques, hay que remontarse a su etapa como subsecretario de Asuntos Penitenciarios durante la presidencia de Mauricio Macri. En aquel entonces, su nombre ya sonaba como uno de los principales ejecutores de la estrategia judicial de Daniel Angelici. Fuentes inobjetables del mundo judicial coinciden en que Juan Bautista ascendió en la política de la mano del expresidente de Boca Juniors, convirtiéndose en uno de sus operadores más eficaces.
Esta cercanía no es solo una cuestión de afinidad ideológica, sino de estructuras compartidas. La mano derecha de Mahiques en la Fiscalía General de la Ciudad, Pablo Garcilazo, es señalado por propios y ajenos como un hombre de máxima confianza de Angelici. La familia Mahiques en su conjunto —incluyendo a su padre, el juez de Casación Carlos Mahiques— mantiene un vínculo estrecho con el dirigente radical, formando un bloque de poder que resiste los cambios de signo en la Casa Rosada.
El aval de Olmos: la pata peronista del "padrinazgo"
Sin embargo, lo que hace de Mahiques un actor único en su especie es su capacidad para obtener el respaldo del otro lado de la grieta. Juan Manuel Olmos, el influyente dirigente del PJ porteño y exasesor de confianza de Alberto Fernández, le dio su aval explícito para su carrera hacia la cima. Esta "pata peronista" no es nueva: ambos compartieron negociaciones estratégicas sobre el diseño de la justicia porteña durante años.
El hito que selló esta relación ante la vista de todos fue la jura de Mahiques como Fiscal General porteño en 2019. En el imponente marco del Teatro Colón, Olmos se sentó en la primera fila, codo a codo con el homenajeado, en un gesto que en el lenguaje de la política judicial equivale a una bendición pública. El avance de Mahiques hacia el Ministerio de Justicia llegó, precisamente, con este "doble aval": el de Angelici y el de Olmos, una pinza política que le otorga un blindaje poco común frente a las críticas de la oposición o el oficialismo.
Un puente hacia la era Milei
La llegada de Mahiques al gabinete nacional representa un triunfo de la "diplomacia judicial". En un gobierno que llegó con la promesa de romper con las viejas estructuras, la elección de un hombre con semejantes terminales políticas indica una búsqueda de pragmatismo. Mahiques no solo conoce los pasillos de Comodoro Py; tiene el teléfono directo de quienes manejan los hilos de las designaciones, las subrogancias y las mayorías en el Consejo de la Magistratura.
Su trayectoria, que va desde la subsecretaría macrista hasta la fiscalía de la Ciudad y ahora el Ministerio, refleja una ambición que ha sabido nutrirse de apoyos mutuos. En síntesis, Daniel Angelici y Juan Manuel Olmos no son meros conocidos de Mahiques; son los garantes de su estabilidad en el cargo. Su gestión estará marcada, inevitablemente, por este equilibrio delicado entre dos mundos que, aunque parecen enfrentados, suelen encontrarse bajo la mesa cuando se trata de administrar el poder real en la Justicia.


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