
El “bioherbicida” que iba a reemplazar al glifosato fue un fiasco y terminó en un negocio para amigos del clan Rovira
Sección País
El plan que prometía independizar a Misiones del glifosato terminó en escándalo. Con el impulso político de Carlos Rovira, la provincia inauguró Agro Sustentable S.A. para producir un “bioherbicida” que reemplazara al agroquímico en yerba, té, tabaco y cítricos. Pero, según una resolución de SENASA, el insumo no tenía efecto sobre malezas: era, en los hechos, un insecticida.
Mientras tanto, la firma compraba un producto en Tucumán y se lo revendía al Estado provincial, que lo distribuyó gratuitamente entre colonos invitados a abandonar el glifosato. En el campo, no hubo control de malezas y se multiplicaron las pérdidas. Acorralado por el fracaso, el Gobierno pospuso la prohibición del glifosato hasta 2030.
El caso dejó expuestos vínculos privados. El accionista principal de Agro Sustentable, Joaquín Basanta, es amigo y socio de Ramiro Rovira, hijo del exgobernador: comparten antecedentes en gastronomía, boliches y eventos. Esa relación derivó en contratos con el Estado para un producto que no cumplió lo prometido.
Ahora, en la Legislatura, el oficialismo impulsa reflotar la Biofábrica Misiones, el esquema previo a la aventura “verde”. Pero el costo político ya está. En una provincia donde Rovira domina la escena desde hace dos décadas, el “bioherbicida” quedó como símbolo de favoritismo y mala ejecución: millones del erario comprometidos, productores perjudicados y un retroceso en la agenda de reconversión productiva.


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