De la ruta a Teherán: el insólito giro de Luis D’Elía como vocero de la resistencia iraní

El exlíder piquetero se reconvirtió en el portavoz oficial de la Guardia Revolucionaria en Argentina tras la caída del régimen de Alí Jameneí. Entre amenazas al "sionismo" y partes de guerra desde sus redes sociales, el dirigente rompe definitivamente con el kirchnerismo para abrazar la causa persa en plena escalada bélica mundial.
Política01/03/2026Sección PaísSección País

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Luis D’Elía ya no corta rutas en el Conurbano ni agita banderas en Plaza de Mayo por el retorno del proyecto nacional y popular. En un movimiento que descolocó al arco político local, el dirigente social ha completado su metamorfosis: hoy, en este 2026 convulsionado, se presenta ante la opinión pública como el embajador de facto y vocero de la Guardia Revolucionaria de Irán en la Argentina. Desde la comodidad de sus redes sociales, el hombre que supo ser un pilar del kirchnerismo duro hoy dedica sus horas a emitir partes de guerra y a advertir sobre las consecuencias del avance de Estados Unidos e Israel en Medio Oriente.

El giro no es solo retórico, sino también una ruptura política total. D’Elía, retirado de la logística de los cortes de calle, destila hoy un veneno constante contra Cristina y Máximo Kirchner, cuestionando incluso las versiones oficiales sobre la muerte de Néstor Kirchner. Sin embargo, su nueva pasión es la geopolítica del dolor: en una serie de videos cargados de dramatismo, el expiquetero hizo suya la causa de la resistencia iraní frente a la caída del régimen de Alí Hoseiní Jameneí, lanzando advertencias que rozan la apología del conflicto: “Las balas que vos tiraste van a volver”, disparó en una de sus intervenciones más violentas.

Partes de guerra y la muerte del Imán

La dinámica informativa de D’Elía funciona con la lógica de un corresponsal de guerra que recibe cables directos de Teherán. Según sus propios relatos, mantiene contacto fluido con los “queridos compañeros de la Guardia Revolucionaria”, quienes le habrían encomendado la tarea de informar al pueblo argentino. En sus reportes, denunció el bombardeo a un pueblo cercano a la capital iraní llamado Minak, donde habrían sido asesinados 50 niños de escuela primaria.

Sin embargo, la rigurosidad no parece ser el fuerte de sus despachos. Tras asegurar inicialmente que el imán Khamenei había salido ileso de los ataques, el dirigente tuvo que recular horas después para reconocer lo inevitable. En un video posterior, con tono fúnebre, admitió la muerte del líder espiritual: “Ha partido a la tierra sin mal el Imán Jameneí, líder indiscutible de la Revolución Islámica. No queremos faltarle el respeto a la verdad”, sostuvo, intentando dotar de una pátina de honestidad a sus contradicciones originales.

Escalada regional y el cierre de Ormuz

Para D’Elía, la guerra que inició el presidente Donald Trump no será el conflicto relámpago que la Casa Blanca imaginaba. Con un optimismo que choca con la realidad del colapso del régimen, el dirigente social celebró lo que calificó como una “rotunda victoria de Irán” en las primeras jornadas de combate. Según su versión, las fuerzas persas habrían destruido 14 bases militares norteamericanas y puesto fuera de combate a una flota entera de los Estados Unidos.

El escenario planteado por el vocero local es el de una guerra regional total. D’Elía enumeró ataques "demoledores" en Baréin, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes y Jordania, asegurando que la humanidad entera se ha levantado contra lo que denomina el “sionismo criminal”. En su discurso, mezcló la tragedia de Palestina con los problemas locales, acusando a los mismos intereses internacionales de quemar bosques en la Patagonia y de saquear los minerales de la Argentina.

Uno de los puntos más críticos de sus reportes fue la situación del Estrecho de Ormuz, la vena yugular del comercio petrolero mundial. “Acaba de decretar el ejército iraní el cierre total. ¿Escuchaste, Estados Unidos?”, desafió el exlíder social, asegurando que China y Rusia actuarán como garantes de ese bloqueo. La amenaza no es menor: un cierre efectivo de Ormuz dispararía los precios del combustible a nivel global, sumando presión a una economía argentina ya hipotecada.

Propaganda y el llamado a la insurrección

El papel de D’Elía ha trascendido la mera información para entrar en el terreno de la propaganda abierta. En sus últimas publicaciones, el dirigente difundió contenidos orientados directamente a las fuerzas de seguridad argentinas. A través de videos de terceros, el expiquetero parece estar convocando a una suerte de rebelión o insurrección interna dirigida a militares, policías y gendarmes.

“¿Sos militar, policía, gendarme o prefecturiano? Te exigen todo, pero a cambio no te reconocen nada”, reza el mensaje que D’Elía ha hecho circular, instando a los uniformados a exponer sus casos y unirse en una exigencia de "reconocimiento" que, en el contexto de un vocero de una guardia revolucionaria extranjera, adquiere un tinte sumamente inquietante para la seguridad nacional.

Hoy, el hombre que alguna vez comandó la toma de una comisaría en La Boca, parece haber encontrado un escenario más grande para su resentimiento político. Lejos del peronismo y repudiado por sus antiguos aliados, Luis D’Elía juega a la guerra desde un teléfono celular, convencido de que el destino de la Argentina se juega en las ruinas de Teherán.

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