Furia en Formosa: Gildo Insfrán atacó a un periodista y lo tildó de “ensobrado” y “libertario”

El gobernador de Formosa perdió los estribos ante una consulta sobre los tarifazos eléctricos y maltrató al cronista Antonio Ruiz en plena Casa de Gobierno. El cruce se produce tras una semana de polémicas por el uso de niños de primaria para realizar entrevistas guionadas al mandatario provincial.
Política04/03/2026Sección PaísSección País

La tensión política en Formosa escaló esta semana a niveles de hostilidad abierta contra la prensa independiente. Acostumbrado al confort de los actos oficiales sin repreguntas, el gobernador Gildo Insfrán protagonizó un violento cruce verbal durante una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno, donde terminó descalificando y censurando a un trabajador de prensa que intentaba indagar sobre la crisis energética que golpea a la provincia.

El episodio, que rápidamente se viralizó, dejó al descubierto la incomodidad del mandatario ante cualquier cuestionamiento que no forme parte de su narrativa oficial. El blanco del ataque fue Antonio “Tyntu” Ruiz, cronista de FM La Mira, quien simplemente consultó si el Estado provincial contemplaba algún tipo de asistencia para los vecinos tras el reciente recorte de subsidios nacionales a la electricidad.

“Usted es libertario”: el desenfreno verbal de Insfrán

La respuesta de Insfrán no fue técnica ni institucional, sino un ataque personal directo. Sin dejar que el periodista terminara de formular la pregunta, el gobernador estalló en un monólogo cargado de adjetivaciones: “No hace falta que sigas, usted es libertario y usted defiende la política nacional”.

Para el caudillo formoseño, la labor del periodista estaba condicionada por su supuesta ideología, exigiéndole una "autocrítica" previa antes de osar preguntar por la gestión local. “Usted tenía que empezar haciéndose autocrítica de qué hace el gobierno nacional para que ocurra esto en nuestra provincia. Contestada su pregunta totalmente, no tengo más nada que decir”, disparó el mandatario, cerrando la posibilidad de cualquier intercambio democrático.

Lejos de aplacar los ánimos, ante el intento de Ruiz de realizar una segunda consulta, Insfrán redobló la apuesta con una ironía despectiva: “No se presente más como Antonio Ruiz, diga ‘Tyntu el Libertario’”. Acto seguido, lanzó una de las acusaciones más graves que se le pueden hacer a un profesional de la comunicación: lo llamó “ensobrado”. El cierre de la conferencia no fue mejor; el gobernador se despidió con un tono paternalista y amenazante: “Espero que vos no seas un desclasado, lo único que te digo”.

El contraste: del “Tío Gildo” al látigo contra la prensa

Este estallido de furia de Gildo Insfrán no es un hecho aislado, sino que adquiere una dimensión mayor al contrastarlo con lo sucedido apenas días atrás. El lunes, el gobernador fue el protagonista de una puesta en escena que generó un fuerte repudio por ser considerada un caso de adoctrinamiento escolar.

En un colegio público, Insfrán participó de una supuesta entrevista realizada por alumnos de escuela primaria. En ese entorno controlado, los niños leyeron preguntas guionadas en las que se referían a él como el “Tío Gildo” y le agradecían por los “esfuerzos” de su gestión para proveer útiles escolares y comida. Esa imagen del mandatario bondadoso y cercano a los niños se desmoronó apenas cuarenta y ocho horas después, cuando se enfrentó a un micrófono que no respondía a sus directivas.

El escenario político: el uso de Milei como escudo

El trasfondo de esta disputa refleja la estrategia política que Insfrán ha decidido adoptar frente al gobierno de Javier Milei. Ante cualquier falencia o reclamo social en Formosa, la respuesta oficial es la victimización y la transferencia de responsabilidad total a la Casa Rosada.

Si bien es cierto que el recorte de subsidios nacionales impacta en las provincias, la negativa del gobernador a explicar cómo se utilizarán los recursos propios para amortiguar el golpe evidencia una falta de transparencia institucional. Para Insfrán, preguntar por la ayuda provincial es sinónimo de ser un "traidor" o un "aliado de la derecha", una lógica de confrontación que busca silenciar las voces críticas dentro de su territorio.

El ataque a Antonio Ruiz no solo es un agravio a un periodista, sino un mensaje disciplinador para todo el arco mediático formoseño. En una provincia donde el control estatal sobre la pauta y los medios es asfixiante, el "desenfreno" del gobernador marca el ritmo de una gestión que se siente acorralada por la realidad económica y que elige el insulto como principal herramienta de defensa política.

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