Atentado al busto de Perón en Tigre: denuncia penal y fuerte cruce por el "odio" político

La escultura del tres veces presidente apareció destrozada y arrancada de su base en la localidad de Benavídez. La concejal Mariela Lomes, alineada con Malena Galmarini, judicializó el hecho y denunció un clima de "persecución", mientras crece la tensión interna por el silencio de la conducción local del PJ.
Política04/03/2026Sección PaísSección País

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El clima político en el partido de Tigre sumó un nuevo capítulo de máxima tensión tras un grave episodio de violencia simbólica. El busto que homenajea al general Juan Domingo Perón, emplazado en la intersección de la Avenida Perón y 9 de Julio, en el corazón de Benavídez, fue blanco de un ataque vandálico que lo dejó reducido a escombros sobre la vereda. El hecho no solo despertó la indignación de los vecinos, sino que activó una inmediata respuesta judicial que promete salpicar la interna del peronismo bonaerense.

Las imágenes, que comenzaron a circular con fuerza en las redes sociales durante la madrugada, muestran la magnitud del daño: la escultura fue severamente dañada y desprendida por completo de su base de mampostería. Para los dirigentes de la zona, la saña con la que se ejecutó el acto descarta la hipótesis de un simple hecho delictivo común y lo posiciona como una clara provocación política en un territorio que hoy atraviesa disputas de poder subterráneas.

La reacción del "Galmarinismo" y la denuncia penal

La respuesta política no se hizo esperar. La concejal Mariela Lomes, una de las espadas legislativas que responde directamente a la conducción de Malena Galmarini, tomó las riendas del reclamo y se presentó ante la Justicia para radicar una denuncia penal. En su presentación, Lomes no solo actuó en su carácter de representante del pueblo, sino que lo hizo en nombre del Partido Justicialista de Tigre, buscando forzar una postura institucional que, según sugieren desde su entorno, venía demorada.

“Este hecho no es una simple vandalización. Es un ataque cargado de odio contra un símbolo que representa la historia, la identidad y la memoria de millones de argentinos”, disparó la edil, elevando el tono de la confrontación. Para el sector que lidera Galmarini, este tipo de agresiones son el síntoma de un escenario social enrarecido. “Cuando se naturalizan estos ataques, lo que se está haciendo es habilitar un clima de persecución y de odio. No podemos mirar para otro lado”, advirtió Lomes con dureza.

Internas al rojo vivo: el silencio que aturde

Más allá del daño material al monumento, el episodio dejó al descubierto las grietas que fracturan al peronismo de Tigre. En su descargo, la concejal Lomes dejó entrever un malestar profundo por la falta de una reacción enérgica y unificada por parte de otros sectores del oficialismo local. La dirigente subrayó su preocupación por la ausencia de una postura institucional clara del partido a nivel distrital ante lo ocurrido, un dardo teledirigido a la actual conducción municipal.

El busto vandalizado, ubicado sobre una de las arterias principales de Benavídez, ha sido históricamente un punto de referencia para la militancia regional. El hecho de que el ataque haya ocurrido sin que se registraran detenciones inmediatas pone la lupa sobre el sistema de prevención en la zona. La Justicia ahora deberá analizar las cámaras de seguridad del Centro de Operaciones Tigre (COT) y de comercios aledaños para intentar identificar a los responsables de lo que consideran una afrenta a la identidad justicialista.

Un símbolo en el suelo y una restauración pendiente

Mientras la investigación judicial avanza bajo la carátula de daños y perjuicios, el monumento permanece en el estado en que fue encontrado, como un crudo testimonio de la violencia política que recrudeció en las últimas horas. Desde el bloque de concejales alineados con el Frente Renovador, ya adelantaron que no esperarán los tiempos burocráticos y que impulsarán de manera urgente la restauración del monumento.

El episodio en Benavídez se suma a una serie de ataques contra iconografía peronista en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, pero en Tigre adquiere una relevancia particular por el peso de los nombres en juego. La pelea por el control del territorio y la narrativa histórica del distrito suma, de esta manera, un componente judicial que obligará a todos los actores del PJ a romper el silencio y definir de qué lado de la mecha se encuentran frente a lo que Lomes calificó como un ataque a la democracia.

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