Duro revés para Adorni: el viaje de su esposa en el avión presidencial desató una ola de críticas por la "doble vara" anticasta

Bettina Angeletti integró la comitiva oficial que acompañó a Javier Milei a Nueva York y desató un inesperado vendaval político para la Casa Rosada. Periodistas de todo el arco ideológico cruzaron al vocero presidencial por dinamitar el discurso de austeridad, mientras la oposición ya prepara una artillería de pedidos de informes en el Congreso.
Política10/03/2026Sección PaísSección País

El relato libertario de la "motosierra" y el fin de los privilegios políticos chocó de frente contra la realidad de las giras internacionales. La decisión del vocero presidencial, Manuel Adorni, de subir a su esposa, Bettina Angeletti, al avión oficial rumbo a Nueva York junto a la delegación que acompañó a Javier Milei, generó una fuerte repercusión mediática y un costo político no calculado para un Gobierno que hizo de la austeridad su principal bandera.

Lejos de quedar encapsulado como un simple detalle de color, el episodio unificó las críticas de periodistas con perfiles editoriales diametralmente opuestos, quienes coincidieron en cuestionar la falta de coherencia de la gestión y destrozaron los argumentos de defensa esgrimidos por el funcionario. El malestar escaló rápidamente y dejó al vocero en el centro de la tormenta, evidenciando la fragilidad del discurso oficial cuando se cruza la línea entre la retórica "anticasta" y el ejercicio real del poder.

El "fuego amigo" y la indignación por los privilegios

El primero en salir con los tapones de punta y marcar el tono de la indignación fue Baby Etchecopar. Sin medias tintas, el conductor lanzó una feroz crítica directa contra el accionar del vocero presidencial. “Hay un tema para Adorni que ya todos saben... que vos sos un caradura, caradura, caradura”, disparó al aire, exponiendo la decepción de un sector que inicialmente apoyó las premisas del oficialismo.

Fiel a su estilo, Etchecopar amplió su lectura sobre los vicios de la política argentina que parecen no distinguir colores partidarios: “Esto es Argentina, ¿qué esperaban que sea? Y los muchachos que nos gobiernan son argentinos”, ironizó, para luego rematar con una lapidaria definición sobre la fascinación de los funcionarios por los vuelos internacionales: “Qué manía que tienen de mierda de viajar, boludo. Eso es mentalidad de grasa”.

La embestida mediática sumó a otra figura de peso: Jony Viale. Desde la pantalla de TN, el periodista apuntó directo al corazón del relato oficialista y planteó un escenario hipotético letal para exponer la doble vara moral del Gobierno. “¿Qué pasa si hubiera sido al revés? ¿Qué pasa si se hubiera subido la mujer del jefe de Gabinete Agustín Rossi con el gobierno de Alberto Fernández? Lo estarían matando”, sentenció Viale.

Para el conductor, el eje de la controversia no es el viaje en sí, sino la hipocresía frente al electorado. “Un gobierno que es anticasta, antiprivilegios, anti grandes delegaciones... coherencia. Si antes criticaba, bueno, no hagas lo mismo”, remató. En sintonía, Luis Novaresio desarmó la excusa de la esfera íntima: “Cuando sos funcionario del Estado, sos funcionario las 24 horas, así que acá hay un lío”.

La paradoja de la austeridad y la defensa fallida

El origen del escándalo aporta otro matiz que irritó a la opinión pública. La presencia de la esposa del vocero en Estados Unidos no fue informada oficialmente, sino que se filtró a partir de una foto tomada durante una actividad presidencial. Fue un periodista agudo quien reconoció el rostro de Angeletti en la imagen, desatando la investigación sobre cómo y financiada por quién había llegado a Norteamérica.JQK71jJqN_720x0__1

Desde el canal de streaming Cenital, María O’Donnell y Ernesto Tenembaum aportaron el dato político más punzante de la jornada: el incumplimiento de las propias normativas libertarias. O’Donnell recordó que a fines de febrero el presidente Milei firmó una resolución estableciendo estrictos criterios de austeridad para los viajes al exterior, designando, paradójicamente, al propio Adorni como el encargado de garantizar que las delegaciones sean lo más reducidas posibles.

“El funcionario que tiene a su cargo garantizar la austeridad decidió subir a su mujer al vuelo que llevó a los funcionarios públicos a Estados Unidos sin que ella tenga ningún tipo de actividad oficial”, subrayó O’Donnell. Por su parte, Tenembaum apeló al sarcasmo al repasar el patrimonio declarado del vocero —un departamento porteño, media propiedad platense y 42.000 dólares—: “Y entre la avioneta y viajes en primera se los patinó”.

Acorralado por la presión pública, Manuel Adorni intentó ensayar una defensa pública en una entrevista con Eduardo Feinmann. Allí, el funcionario no tuvo margen para la negativa: “Estaba en el avión presidencial, sí”, admitió. Su justificación se basó en que su esposa ya tenía un pasaje comercial comprado para ir a Nueva York, pero que ante un cambio de planes, intervino el mandatario. “Yo quería que mi mujer me acompañe. Por lo tanto, la presidencia la invitó a que me acompañe en el avión presidencial”, argumentó.

El vocero intentó apelar a la empatía y al sacrificio personal, asegurando que viajó a “deslomarse” trabajando y que por eso quería a su “compañera de vida” a su lado. Su principal escudo fue el factor económico: “No le sacamos un peso al Estado”, juró enfático.

Sin embargo, las explicaciones oficiales cayeron en saco roto y no lograron contener el daño político. Como bien resumió O’Donnell para sepultar el argumento de la gratuidad: “Si te subís a un avión pago con fondos públicos, ya deja de ser un asunto personal”. Ahora, la tensión se traslada a los pasillos del Congreso Nacional, donde bloques de la oposición ya afilan los lápices para ingresar pedidos de informes formales exigiendo que el Ejecutivo rinda cuentas detalladas sobre el uso de la flota oficial y las condiciones de un vuelo que promete seguir sacudiendo la agenda política.

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