Gas, prepagas y la "ruleta" de los alquileres: el mapa de aumentos que desmiente la calma de los precios

Febrero llega con una paradoja para la clase media: mientras el Gobierno celebra una inflación proyectada del 2,4%, la realidad de los costos fijos cuenta otra historia. El gas salta casi un 17%, los contratos de vivienda viejos ajustan por encima del 34% y el transporte vuelve a marcar la desigualdad entre Capital y el Conurbano.
Economía y negocios01/02/2026Sección PaísSección País
Collage
(Sección País IA)

En los despachos oficiales, febrero promete ser un mes para celebrar: el índice de inflación general rondaría el 2,4%, una cifra que el Gobierno podrá mostrar como un triunfo de su programa de estabilización. Sin embargo, para el ciudadano de a pie, la sensación térmica será muy distinta. La "bajada" de la inflación convive con una subida generalizada de los costos de vida ineludibles.

No se trata de precios de góndola, sino de tarifas, contratos y servicios. Desde el 1º de febrero, moverse, tener salud privada, alquilar un techo o prender la hornalla será más caro. Es la microeconomía imponiendo su propia ley sobre la macro.

La frontera de la General Paz

El transporte público vuelve a ser el escenario donde se marca la cancha política. Aumenta en todos lados, pero la brecha se ensancha. En la Ciudad de Buenos Aires, el ajuste será del 2,8%. El boleto mínimo pasará a costar $637,58. Una cifra que parece modesta si se cruza la avenida General Paz.

Del otro lado, en la Provincia de Buenos Aires, el golpe es más duro: un 4,5% de aumento llevará el boleto mínimo a $721,08. Para los que viajan distancias medias (de 3 a 6 km), el costo bonaerense se dispara a $803,29, mientras que el porteño se queda en $708,46. Una diferencia de casi 100 pesos por viaje que, al final del mes, pesa en el bolsillo del trabajador que cruza jurisdicciones.

La trampa de los alquileres

Donde el relato de la "desaceleración inflacionaria" se rompe definitivamente es en la vivienda. Febrero trae una realidad partida en dos para los inquilinos.

  • Los "rehenes" de la vieja ley: Quienes aún tienen contratos bajo la normativa anterior (ajuste anual) sufrirán un mazazo del 34,6%. Un alquiler que hasta ayer era de $400.000, pasará a valer $538.400 de un día para el otro.
  • La "ruleta" del DNU: para los contratos nuevos, la suerte depende del índice elegido. Un alquiler de $500.000 ajustará a $530.400 si es trimestral; pero si la actualización es semestral, el salto es del 12,81%, llevando la cuota a $564.050.

El tarifazo energético y la letra chica

Quizás el dato más disonante del mes sea el del gas. Mientras la luz subirá un "razonable" 3,6% (acompañando la inflación esperada), las boletas de gas llegarán con un aumento del 16,9%. Es casi siete veces más que la inflación proyectada.

Esto coincide con la entrada en vigencia del ReSEF (Registro de Subsidios Energéticos Focalizados). El Gobierno argumenta que busca "suavizar" los picos de consumo invernales —el famoso miedo a la boleta de julio—, distribuyendo el costo de manera más pareja durante el año. En la práctica, significa que el alivio del verano no será tal: se pagará más ahora para, en teoría, sufrir menos después.

El "gasto hormiga" institucionalizado

Para completar el cuadro, los servicios que hacen a la calidad de vida de la clase media también ajustan sus clavijas, todos alineados en torno al 3%:

  • Prepagas: un 2,8% más en cuotas y copagos.
  • Conectividad: cable, internet y telefonía subirán entre un 2,8% y un 3,5%, un traslado directo de las paritarias que el sector cerró recientemente.

Febrero será, entonces, el mes de la "sintonía fina" para el Excel del Gobierno, pero de "billetera gruesa" para los usuarios. La inflación baja, sí. Pero el costo de vivir no deja de subir.

Lo más visto