Final del cautiverio: Nahuel Gallo aterrizó en Ezeiza tras el polémico rescate de la AFA

El gendarme regresó al país en la madrugada de este lunes luego de 448 días de detención ilegal en Venezuela. Fue recibido por su familia y una comitiva oficial en medio de una interna feroz por la autoría de la gestión diplomática.
Política02/03/2026Sección PaísSección País

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El arribo a las 4:45 en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza puso fin a una de las crisis diplomáticas más tensas de los últimos tiempos. Nahuel Gallo, cabo de Gendarmería, descendió del jet privado vinculado a la dirigencia de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), la misma aeronave que utiliza habitualmente Claudio "Chiqui" Tapia. Vestido con su uniforme oficial, el efectivo cerró un ciclo de 448 días de lo que el presidente Javier Milei calificó como un "secuestro" bajo el régimen de Nicolás Maduro, donde enfrentaba cargos fabricados por espionaje y terrorismo.

La logística del regreso profundizó la controversia sobre la denominada "diplomacia paralela" del fútbol. Gallo viajó custodiado por el prosecretario de la entidad, Luciano Nakis, y el director de Protocolo y Ceremonial, Fernando Isla Casares. Esta participación directa de la cúpula de la calle Viamonte generó un fuerte ruido en los pasillos de la Casa Rosada, donde los funcionarios intentan capitalizar el desenlace como un "trabajo coordinado" del Estado, a pesar de que el rescate se concretó mediante los aceitados vínculos de la entidad deportiva con el gobierno venezolano.

Emoción en la pista y un reencuentro esperado

En la pista de aterrizaje lo esperaba su núcleo más íntimo, en un operativo de seguridad que no logró opacar el factor humano. El primer abrazo con su hijo Víctor, de apenas tres años, fue la imagen que dominó la madrugada. “Él lo alzó y no lo soltó; el nene seguramente no lo recordaba más allá de fotos”, relató emocionada su esposa, María Alexandra Gómez, quien acompañó cada minuto de la incertidumbre desde Buenos Aires.

A pesar del prolongado encierro en condiciones hostiles, Gómez destacó que vio al gendarme “muy bien, muy fuerte y lúcido”, aunque aclaró ante los medios presentes que aún desconoce los pormenores técnicos de la liberación. La escena marcó el cierre de una distancia forzada que mantuvo en vilo a la fuerza de seguridad y a la opinión pública durante más de un año.

Internas en el Gabinete y el silencio de Milei

El arco oficialista buscó marcar presencia en la recepción para no cederle todo el protagonismo a la AFA. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, junto a la senadora Patricia Bullrich y el canciller Pablo Quirno, integraron la comitiva de bienvenida en la pista. Sin embargo, la decisión presidencial de no mencionar el tema durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso —realizada apenas horas antes del aterrizaje— fue leída como un gesto de extrema prudencia para evitar una escalada pública con Caracas en un contexto regional de máxima fragilidad.

Tras la ceremonia legislativa, Javier Milei rompió el silencio en una entrevista televisiva. Aunque intentó restarle épica política al evento, fue tajante en su encuadre:

“Si vuelve, por el motivo que sea, bienvenido. Era una tragedia que estuviera secuestrado”.

La vuelta de Gallo marca un precedente sobre cómo la gestión de crisis puede desbordar los canales formales del Palacio San Martín. Mientras el Gobierno celebra el retorno del efectivo, la sombra de la influencia de la AFA en asuntos de seguridad nacional y política exterior queda como el gran interrogante de una jornada que, para la familia del gendarme, fue simplemente el milagro de volver a estar unidos.

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