Helicópteros, brindis y expedientes: el "Lago Escondido low cost" que desnuda el pacto Milei-AFA

Mientras el Gobierno grita contra la casta, Javier Milei le renueva el pliego al juez Mahiques para que se quede en Casación. El trasfondo: una fiesta en la mansión de Toviggino con "puente aéreo" y los magistrados que deben decidir la suerte judicial del tesorero.

Política16/02/2026Sección PaísSección País
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(Sección País IA)

La historia se repite, pero esta vez sin lago patagónico ni Lewis de anfitrión. El escenario es el Conurbano vip; la logística, igual de obscena.

En los pasillos de Comodoro Py ya se habla del "Lago Escondido low cost". El epicentro del escándalo es la fastuosa mansión de Pilar atribuida a Pablo Toviggino, el tesorero de la AFA y mano derecha de Claudio "Chiqui" Tapia. Allí, entre canapés y rosca de alto vuelo, se habría celebrado un cumpleaños con invitados que llegaron en helicóptero. Un "puente aéreo" exclusivo para garantizar discreción y rapidez.

¿Quiénes bajaron de las naves? Entre otros, según fuentes inobjetables, dos hombres fuertes de la Cámara Federal de Casación Penal: Alberto "Coco" Mahiques y Diego Barroetaveña.

El dato no es una anécdota social de la revista Caras. Es una bomba institucional.

La conexión es un laberinto de favores cruzados. Mahiques y Barroetaveña son compañeros de ruta en la Sala III, pero es Barroetaveña quien tiene hoy la llave maestra de la impunidad de la AFA. Él integra la Sala I —junto a Gustavo Hornos y Javier Carbajo—, el tribunal que debe resolver una papa caliente: la competencia de la causa que investiga, justamente, el origen de los fondos con los que se compró esa mansión.

La disputa es feroz: por un lado, el fuero Penal Económico, donde el juez Marcelo Aguinsky venía avanzando a paso redoblado contra los testaferros; por el otro, el Juzgado Federal de Campana de Adrián González Charvay, un terreno que la defensa de Toviggino considera mucho más "amable".

La ecuación es perversa: uno de los jueces que debe decidir si investiga el juez duro o el juez amigo (Barroetaveña), brinda en la casa del investigado junto a su colega de la Sala III (Mahiques).

El indulto de la edad

En medio de este lodo, Javier Milei hizo su jugada. Contra todo pronóstico y contradiciendo su propia política de congelar vacantes, el Presidente envió al Senado el pliego para que "Coco" Mahiques se quede cinco años más en su sillón, salvándolo de la jubilación obligatoria a los 75 años que le cae en noviembre.

Mahiques, un francófilo elegante que llegó a Casación por la ventana (traslado a dedo del macrismo) y que arrastra un pasado como ministro de María Eugenia Vidal, es el nexo político. Su familia es un pulpo que toca todas las orillas del poder: su hijo Esteban está en Cancillería pero integra el Tribunal de Disciplina de la AFA; Juan Bautista maneja los fiscales de la Ciudad y hasta hace poco figuraba como vicerrector de la universidad de Tapia. Todo queda en familia.

La renovación de su pliego es el mensaje de tregua definitivo. Milei, que amagó con intervenir la AFA, ahora parece haber sellado la paz con el "Chiqui" y Toviggino, con Daniel "El Tano" Angelici actuando de garante en las sombras. El Tano, íntimo del tesorero, teje y desteje mientras Mauricio Macri mira desconcertado cómo su antiguo operador ahora juega en tándem con Karina Milei para blindar la Capital.

Justicia a la carta

El conflicto de intereses es tan evidente que encandila. Barroetaveña fue miembro del tribunal de disciplina de la AFA hasta diciembre. Ahora, debe fallar en la Sala I sobre la suerte de sus ex compañeros. Si el expediente queda en Campana, Toviggino respira. Si vuelve a Penal Económico, la AFA tiembla. Y en el medio, su colega de copas, Mahiques, recibe la bendición presidencial para seguir en el cargo.

El trámite para atornillar a "Coco" arranca en marzo en la Comisión de Acuerdos del Senado, donde el Gobierno ya se aseguró una mayoría blindada de 13 contra 4. El kirchnerismo mirará de afuera.

Al final del día, la "casta" goza de buena salud. Viaja en helicóptero, celebra en mansiones flojas de papeles y se garantiza la impunidad antes de que se sirva el postre. Como en Lago Escondido, pero más cerca de la General Paz.

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