Milei ofreció Cascos Blancos en EEUU mientras la CGT paraliza el país con un paro general

El Presidente participó en Washington del Board of Peace junto a Donald Trump. En simultáneo, Argentina atraviesa una huelga de 24 horas contra la reforma laboral que se trata hoy en Diputados.
 
19/02/2026Sección PaísSección País

Mientras la Argentina amaneció paralizada por un paro general de 24 horas convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) que afecta gravemente el transporte y los servicios, el presidente Javier Milei protagonizó una agenda diametralmente opuesta en Washington. El mandatario participó este jueves de la primera reunión del Board of Peace (Consejo de la Paz), presidida por Donald Trump, donde ratificó su alineamiento absoluto con Estados Unidos y ofreció el envío de Cascos Blancos a la Franja de Gaza.

El marcado contraste expone las dos realidades de la jornada. En la capital estadounidense, Milei se sentó junto a representantes de más de 40 países para respaldar el plan de paz impulsado por el líder republicano. Acompañado por el canciller Pablo Quirno, el Gobierno argentino dejó en claro que no hará un aporte monetario para la fuerza internacional de estabilización, pero sí sumará su experiencia militar en territorios bajo conflictos étnicos o religiosos.

“Argentina está lista para contribuir. Ponemos a disposición la colaboración de nuestros Cascos Blancos”, afirmó el líder de La Libertad Avanza durante su discurso. Frente a los líderes mundiales, Milei aseguró que "la nueva Argentina ha adoptado una posición clara en política exterior", defendiendo como innegociables el derecho a la vida, la libertad y la propiedad.

Fiel a su estilo, el Presidente endureció su postura frente a las naciones que no respetan las reglas internacionales: "Frente a ellos, la buena voluntad no alcanza. La paz duradera no se construye sobre consensos que ceden en lo fundamental. Se construye sobre la determinación de defenderlo. Si vis pacem, para bellum (Si quieres la paz, prepárate para la guerra)". Además, elogió el liderazgo de Trump por mediar en el acuerdo de paz en Gaza, el cual fue ratificado por la resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU.

La cumbre también sirvió para que Trump renovara su contundente apoyo político a Milei. Durante su discurso inaugural, en el que calificó a la Junta como "la directiva más importante en términos de poder y prestigio", el mandatario estadounidense sorprendió al buscar con la mirada al libertario. “¿Dónde está el presidente Milei?”, preguntó con una sonrisa. Inmediatamente, recordó su respaldo en las pasadas elecciones legislativas de 2025: “Él estaba un poco atrás en las encuestas, pero terminó ganando por goleada. A Milei le fue bastante bien con mi apoyo. Estoy orgulloso”.

A miles de kilómetros de esos elogios internacionales, el escenario en la Argentina está marcado por el conflicto en las calles. Desde la medianoche rige la huelga general de la CGT en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo, proyecto que se trata hoy mismo en la Cámara de Diputados. La medida de fuerza impacta de lleno en el transporte de pasajeros, la actividad bancaria, la administración pública y gran parte del comercio.

La estrategia inicial de la conducción cegetista fue que “no haya nadie en la calle” para visibilizar el descontento, evitando una movilización central frente al Congreso Nacional. Sin embargo, diversos sectores sindicales desoyeron la táctica y decidieron complementar el cese de tareas con marchas. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y el Frente de Sindicatos Unidos (Fresu) —que agrupa a la UOM, Aceiteros y las dos CTA— confirmaron su movilización hacia el Palacio Legislativo.

El impacto más fuerte del paro se registra en la movilidad urbana. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) adhirió a la huelga denunciando que la reforma laboral "cercena derechos", lo que dejó a la mayoría de las líneas de colectivos fuera de servicio, sumado a la paralización total de trenes y subtes. La excepción excluyente es la empresa DOTA, que decidió no sumarse a la protesta y mantiene operativas 65 líneas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (entre ellas la 7, 8, 9, 20, 21, 24, 25, 28, 31, 32, 44, 50, 51, 56, 57, 60, 74, 75, 76, 78, 79, 84, 87, 91, 99, 100, 101, 106, 107, 108, 111, 115 y 117). Esta situación excepcional generó extensas filas y demoras en zonas neurálgicas como la estación Constitución.

La protesta cuenta con la adhesión de pesos pesados del sindicalismo, como Camioneros, La Fraternidad, Unión Ferroviaria, Metrodelegados, Bancarios y Gastronómicos. No obstante, la actividad comercial comenzó a normalizarse de a poco durante la mañana. Supermercados, farmacias y kioscos abrieron sus puertas de manera paulatina. El efecto urbano más visible en la Ciudad de Buenos Aires es la acumulación de residuos en las veredas, producto de la interrupción del servicio de recolección.

A este complejo panorama nacional se sumó la escalada de tensión por el conflicto en la empresa de neumáticos Fate, que días atrás anunció su cierre definitivo y el despido de más de 900 empleados. En repudio a las cesantías, los trabajadores cortaron la autopista Panamericana a la altura de la calle Uruguay, donde un fuerte operativo de Gendarmería Nacional debió intervenir para liberar un carril. Las interrupciones al tránsito se replicaron también en la autopista Buenos Aires–La Plata, combinando el rechazo a la ley que se debate en el Congreso con la crisis industrial del sector del neumático.

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