Guerra en el recinto: Milei repartió insultos, "domó" a la oposición y dinamitó el protocolo del Congreso

El Presidente convirtió la apertura del 144° período de sesiones ordinarias en un ring político marcado por ataques personales y acusaciones de corrupción. Entre gritos de "delincuentes" y chicanas a la izquierda, ratificó su desprecio por la "justicia social" y desafió a la militancia kirchnerista: "Me encanta hacerlos llorar".
Política02/03/2026Sección PaísSección País

el-presidente-javier-milei-apertura-congreso-01032026-2194700

La apertura de sesiones ordinarias en el Congreso de este 1° de marzo de 2026 tuvo un clima mucho más cercano al ring que al protocolo institucional. El presidente Javier Milei no solo defendió su gestión, sino que protagonizó una batalla verbal sin precedentes con los bloques opositores, recurriendo a insultos directos, acusaciones de corrupción sistemática y una retórica de confrontación que hizo estallar el recinto en múltiples oportunidades.

Todo comenzó en medio de un clima espeso, cargado de murmullos y gritos que bajaban desde las bancas peronistas. El mandatario, lejos de ignorar las interrupciones, detuvo su exposición para lanzar una de las frases más fuertes de la jornada: “A ver, a ver, ignorantes. La justicia social es un robo, implica un trato desigual frente a la ley y está precedido de un robo. ¡Manga de ladrones! ¡Delincuentes!”. Mientras los palcos oficialistas estallaban en aplausos, el Presidente redoblaba la apuesta acusando a la oposición de tener a su “líder presa” por las causas de Vialidad, Cuadernos y el Memorándum con Irán.

"Me encanta domarlos": la estocada final al kirchnerismo

El momento de mayor voltaje político ocurrió cuando Milei se refirió directamente a la militancia y a los legisladores del kirchnerismo bajo el mote de "Kukas". En medio de una ovación de sus seguidores, el Presidente lanzó una frase que buscará marcar el ritmo de la narrativa oficialista: “¿Saben qué? Me encanta domarlos, me encanta hacerlos llorar. Y a la gran mayoría les encanta verlos llorar”.

Con una sonrisa desafiante, Milei respondió a los abucheos con una ironía que caló hondo en el bloque de Unión por la Patria: “Ustedes también podrían gritar, porque soy el presidente de ustedes aunque no les guste”. Además, cargó contra el manejo de los planes sociales durante la gestión anterior, acusando a los dirigentes de convertir a los pobres en “esclavos” para esconder “un montón de delincuentes” detrás de causas justas.


Cruces personales: de Grabois a la "Chilindrina troska"

La verborragia presidencial no se limitó al peronismo orgánico, sino que alcanzó a figuras sociales y a la izquierda con términos sumamente despectivos. Sin nombrar directamente a Juan Grabois, pero con una referencia que todo el recinto comprendió, Milei disparó: “Parece que se molestó el oligarca disfrazado de pordiosero”. La respuesta oficialista fue inmediata, cubriendo con cánticos el malestar del dirigente social.

El bloque de la izquierda también fue blanco de la furia presidencial. Milei apuntó directamente contra el diputado Nicolás del Caño, a quien le recordó su bajo caudal electoral: “Si vos fueras la representación de los trabajadores, tendríamos un problema muy grave, porque ustedes no son más que el 5%”. Segundos después, el Presidente cerró su faena contra la izquierda dirigiéndose a Myriam Bregman como la “Chilindrina troska”, instándola a "seguir llorando" mientras el oficialismo celebraba la chicana.

El debate económico como arma arrojadiza

En el plano técnico, el mandatario utilizó los datos de la herencia recibida para ridiculizar la capacidad de debate de sus opositores. “Sería divertido poder debatir con ustedes si supieran algo”, lanzó con sorna, antes de recordar que el último gobierno emitió “28 puntos del PBI, 13 en el último año para ganar una elección”.

Milei acusó a los legisladores opositores de tener las manos en “bolsillos ajenos” y de ser alérgicos a los datos económicos que, según su visión, demuestran que la economía está saliendo del pozo. La sesión terminó con el Presidente abandonando el recinto bajo el grito de "¡viva la libertad, carajo!", dejando un Congreso fracturado y un escenario de confrontación total para el resto del año legislativo.

Lo más visto