Nahuel Gallo rompió el silencio tras 445 días: huelga de hambre y auxilio diplomático

El gendarme argentino detenido en Venezuela logró comunicarse con su familia por primera vez en más de un año. Mientras inicia una medida de fuerza extrema en el penal El Rodeo 1, el Gobierno nacional negocia con Italia y Estados Unidos para destrabar una situación judicial que no ofrece garantías.
26/02/2026Sección PaísSección País

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En un giro cargado de dramatismo y esperanza, la angustia de la familia del gendarme argentino Nahuel Gallo tuvo un breve respiro. Tras 445 días de incomunicación absoluta en las celdas del penal venezolano El Rodeo 1, el uniformado logró realizar su primer contacto telefónico con su esposa, María Alexandra Gómez. El llamado, que se produjo mientras la mujer brindaba una entrevista radial, expuso la fragilidad de un detenido que, sin proceso judicial a la vista, ha decidido llevar su reclamo al límite físico.

“Me volvió el alma al cuerpo”: el relato de su esposa

​La voz de Gallo llegó de forma inesperada. Su esposa confirmó la noticia a través de sus redes sociales con un mensaje que refleja el impacto emocional de la odisea: “Después de 445 días me volvió el alma al cuerpo. Nahuel me llamó para decirme que seguía fuerte. Que nos necesitaba fuertes”, escribió junto a una fotografía familiar.

​Durante la comunicación, el gendarme se mostró ilusionado y consultó por su hijo, sus padres y hasta por sus mascotas, evidenciando el vacío informativo que sufrió durante más de un año. Sin embargo, detrás de la emoción familiar subyace una realidad desesperante. Según relató Gómez, el gendarme se sumó a una huelga de hambre masiva junto a más de 200 presos políticos alojados en el mismo penal. La medida de fuerza busca llamar la atención de la comunidad internacional y forzar una revisión de sus causas.

El laberinto judicial y la exclusión de la amnistía

​La situación de Nahuel Gallo es técnicamente compleja. La reciente Ley de Amnistía promulgada por la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, abrió una ventana de esperanza para cientos de detenidos por motivos políticos y protestas electorales. Sin embargo, para el gendarme argentino, el horizonte es más oscuro.

Gallo fue acusado por el régimen chavista de presunto espionaje y sabotaje en favor de un Estado extranjero. Estas figuras penales, por su gravedad institucional, quedarían excluidas de los beneficios de la nueva normativa. Traducido al lenguaje político: mientras otros prisioneros podrían recuperar su libertad bajo el paraguas de la amnistía, el argentino permanece atrapado en una acusación que el Gobierno nacional considera fabricada y sin sustento fáctico. Al día de hoy, el detenido no cuenta con acceso regular a asistencia legal ni médica, y no se ha iniciado un proceso judicial formal que permita ejercer su derecho a la defensa.

La diplomacia de emergencia: el rol de Italia y EE.UU.

​Ante la ruptura de los canales de diálogo directo entre Buenos Aires y Caracas, la Casa Rosada ha tenido que desplegar una ingeniería diplomática de emergencia. Tras la salida de Brasil como representante de los intereses argentinos en territorio venezolano, la gestión de Javier Milei inició contactos de alto nivel con el gobierno de Italia. El objetivo es que la diplomacia italiana garantice, al menos, la asistencia consular mínima para velar por la integridad física de Gallo.

​En los pasillos oficiales también se observa con atención el papel de Estados Unidos. En un escenario donde el régimen venezolano utiliza a los detenidos extranjeros como piezas de canje en el tablero geopolítico, el apoyo de Washington se perfila como la única llave capaz de destrabar una liberación que, por la vía jurídica tradicional, parece hoy una quimera. Por ahora, el gendarme argentino sobrevive entre la resistencia física de la huelga de hambre y la esperanza de que el auxilio internacional llegue antes de que su salud se deteriore de forma irreversible.

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