
Pichetto y Moreno lideraron una cumbre peronista: fuerte llamado a la unidad para derrotar a la "catástrofe" de Milei
Sección País
En una clara señal de reordenamiento del tablero opositor, referentes de distintas terminales del peronismo, el sindicalismo y el sector empresarial confluyeron este jueves en la Ciudad de Buenos Aires. Bajo la consigna “Doctrina, Industria y Trabajo”, el Movimiento Nacional Justicialista organizó una cumbre en el Abasto Hotel que tuvo como figuras estelares al diputado nacional de Encuentro Federal, Miguel Ángel Pichetto, y al exsecretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
El encuentro no fue una simple foto de ocasión. Sirvió como plataforma para ensayar una contundente demostración de fuerza y músculo político frente al rumbo económico de la Casa Rosada. La premisa central del cónclave giró en torno al "nuevo orden internacional" y la imperiosa necesidad de aprovecharlo para apalancar la producción y el empleo argentino, dos variables que, según los oradores, se encuentran bajo un letal fuego cruzado por las políticas del actual gobierno.
De la partida también participaron pesos pesados del armado territorial y gremial, lo que evidencia la búsqueda de transversalidad del espacio. Dijeron presente el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez; los referentes sindicales Horacio Valdez y Leonardo Fabre; el líder social Esteban ‘Gringo’ Castro; y dirigentes como Marita Velázquez, Diego Corvalán y Pablo Challú.
"Perdonarnos": la estrategia para la unidad total
El encargado de bajar el martillo y cerrar la jornada fue Pichetto, quien apeló a su histórico rol de articulador político para enviar un mensaje directo a las entrañas del Partido Justicialista. "Creo que el peronismo tiene que perdonarse, mirar el pasado, y reflexionar que cualquier gobierno peronista es mucho mejor que este gobierno que nos está mandando a la miseria", disparó sin filtros.
En clave netamente electoral, el rionegrino exigió clausurar la etapa de los pases de factura internos para enfocarse en la supervivencia del movimiento y la recuperación del poder. Su propuesta fue tajante: "Dejar de hablar del pasado, de los errores que hemos cometido y mirar el futuro". Para lograrlo, insistió en la necesidad estratégica de "construir una propuesta desde el peronismo junto al centro nacional para ganar las elecciones". Para disipar dudas sobre los límites del armado, sentenció: "Por eso el planteo es con TODOS, sin exclusiones".
Artillería pesada contra el plan económico y el fantasma de la dictadura
A la hora de trazar el diagnóstico de la crisis, la artillería se concentró en el programa ejecutado por el Ministerio de Economía. Pichetto apuntó directo a la yugular de la narrativa oficial al asegurar que, en sus inicios, el presidente libertario carecía de una hoja de ruta propia. "Cuando Milei asumió no tenía plan y le construyeron uno de ajuste salarial, crawling peg, dólar bajo, y una Argentina cara con un dólar que manda a la quiebra", sentenció el legislador, advirtiendo que, como consecuencia directa, el poder adquisitivo de los trabajadores está "totalmente aplastado".
Uno de los pasajes más duros y picantes de su intervención fue cuando conectó el desmantelamiento del tejido productivo actual con las políticas de facto de los años setenta. Tras alertar que "se han perdido más de 200.000 puestos de trabajo desde que asumió Milei", denunció el profundo desdén de la gestión libertaria por la producción local. "Un desprecio que se traslada también a la época de la dictadura. Ese mundo del estudio, del trabajo, la Argentina del guardapolvo blanco, de la posibilidad... Ese desprecio hoy también lo tiene este gobierno", afirmó de forma categórica.
En esa misma línea de defensa de la soberanía productiva, marcó los límites de la apertura comercial irrestricta, haciendo especial foco en el gigante asiático. "Yo no tengo una visión contraria a China como un elemento ideológico. Creo que hay que mantener relaciones inteligentes con ellos, pero no puede invadirnos con productos y destruir nuestra industria nacional", advirtió, calificando esa asimetría como "uno de los problemas más graves que hoy tenemos".
Capitalismo productivo: el contraste frente a la "catástrofe"
Para recuperar la confianza del electorado perdido y salir de la parálisis, el líder parlamentario planteó volver a las bases doctrinarias. Recordando la máxima fundacional de Juan Domingo Perón —"Gobernar es generar trabajo"—, delineó la agenda irrenunciable que debe adoptar la oposición: hablar indefectiblemente de la industria, la defensa nacional, el cierre de empresas y la brutal caída del salario.
"Capitalismo productivo, esa es la consigna", resumió Pichetto, erigiendo a la búsqueda de empleo como eje central para la vida y a la educación como valor rector. El objetivo final de esta mesa de confluencia justicialista no es otro que lograr "una construcción inteligente que acumule una base electoral poderosa", diseñada quirúrgicamente para "derrotar a esta opción que gobierna el presidente Milei, que es una verdadera catástrofe y un espacio de destrucción que va a costarnos mucho reconstruir en la Argentina".


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