La DAIA confirmó que al juez Ocampo le hackearon la cuenta y no escribió los tuits antisemitas

La investigación de la entidad judía y el Consejo de la Magistratura determinó que el magistrado fue víctima de un ciberataque. Los mensajes pro Hamas y los insultos a Nisman fueron publicados por terceros. Ocampo solicitó la baja del usuario tras el hackeo.
18/02/2026Sección PaísSección País

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La historia del "juez nazi" de San Isidro acaba de desmoronarse. O, mejor dicho, acaba de convertirse en una trama de ciberdelito e identidad robada.

Lo que parecía un escándalo institucional de proporciones bíblicas —un magistrado pidiendo "erradicar el sionismo" y celebrando a Hamas— dio un vuelco total en las últimas horas. Tras una investigación exhaustiva y consultas cruzadas entre la DAIA y el Consejo de la Magistratura, se confirmó la versión que pocos esperaban: la cuenta de X del juez Facundo Ocampo fue hackeada.

El titular del Juzgado Correccional N.º 4 de San Isidro no fue el autor de la catarata de odio que se viralizó en enero. Según confirmaron fuentes de la investigación, Ocampo perdió el control de su perfil a comienzos de año, momento en el que empezaron a aparecer los mensajes aberrantes que indignaron a la opinión pública.

La cronología del ataque

El 11 de enero, la cuenta del juez se convirtió en una trinchera de antisemitismo explícito. "Para hacer patria hay que erradicar el sionismo", se leyó en su muro. Poco después, el ataque escaló hacia la memoria del fiscal Alberto Nisman, a quien los hackers calificaron de "judío cagón".

La gravedad del asunto radicaba en la investidura de Ocampo, un juez con perfil alto tras haber dictado sentencia en el doloroso Caso Cohn a mediados de 2024, donde condenó a tres médicos y absolvió a otros tres por la muerte del hermano del cineasta Mariano Cohn en el Hospital Melchor Posse.

Sin embargo, mientras las capturas de pantalla circulaban y el repudio crecía, Ocampo intentaba recuperar el control. Fue el propio magistrado quien, al verse imposibilitado de frenar las publicaciones, solicitó la baja inmediata de la cuenta en la ex Twitter.

El veredicto de la DAIA

La intervención de la DAIA fue clave para despejar las dudas. La institución no se quedó con la espuma de las redes y fue a las fuentes: consultó en los distintos estamentos del Poder Judicial y cotejó la información técnica. El resultado fue exculpatorio. No había un juez fanático detrás del teclado, sino un intruso digital decidido a destruir su reputación.

El episodio deja una lección inquietante sobre la vulnerabilidad de las figuras públicas en el ecosistema digital. Durante semanas, Ocampo quedó expuesto como un enemigo declarado de la comunidad judía, cuando en realidad era una víctima más de la inseguridad informática.

El juez Ocampo sigue en su cargo, impartiendo justicia en el mundo real, mientras la justicia virtual, que suele condenar primero y preguntar después, esta vez tuvo que rebobinar la cinta.

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