
"Se baje el pantalón”: El bochornoso exabrupto de Mayans en el debate por el Mercosur
Sección País
​El recinto del Senado de la Nación se convirtió este jueves en el escenario de un cruce que rozó lo escatológico y desdibujó el debate sobre uno de los tratados internacionales más importantes de las últimas décadas. En medio del tratamiento del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, la tensión política estalló cuando el legislador Maximiliano Abad propuso una modificación en la dinámica de la sesión: adelantar la votación del proyecto para acelerar los tiempos legislativos.
​Lo que parecía una discusión técnica sobre el orden de oradores escaló rápidamente hacia un enfrentamiento personal cuando el jefe de la bancada peronista, José Mayans, tomó la palabra para denunciar lo que consideró una "violación flagrante" de las normas de trabajo de la Cámara alta.
​“La mayoría no puede cualquier cosa”
​Para Mayans, el intento de alterar el esquema de trabajo —que tradicionalmente incluye exposiciones, cierres de bloques y luego la votación— representa una irregularidad institucional que el peronismo no está dispuesto a convalidar. “Si agarramos y fijamos una metodología así, cambiamos todo el sistema”, advirtió el formoseño, visiblemente exaltado por la movida de la oposición dialoguista.
​Sin embargo, el argumento reglamentario quedó opacado por la crudeza de su ejemplo. En un intento por demostrar que la voluntad de una mayoría no puede pasar por encima de las normas establecidas, Mayans lanzó una frase que congeló el recinto: “Usted no puede hacer cualquier cosa. No se puede establecer una lista de oradores y yo le puedo votar acá que usted se baje el pantalón y usted se va a bajar el pantalón si votamos por mayoría”.
​Chicanas, "pelucas" y el reclamo de respeto
​Lejos de retractarse ante la incomodidad de sus colegas, el senador redobló la apuesta con una ironía dirigida tanto a la autoridad del cuerpo como al propio Presidente de la Nación. “Voy a proponer que usted se quede desnudo o que se ponga una peluca como Milei”, disparó, vinculando el reclamo por las formas parlamentarias con la estética presidencial.
​La respuesta institucional llegó de la mano de Bartolomé Abdala, quien desde la presidencia del cuerpo le exigió que mantuviera la investidura. “Sea respetuoso del cuerpo”, le advirtieron, a lo que el formoseño replicó con un tajante: “No, no, somos respetuosos”, mientras insistía en que en el Senado existe una metodología de trabajo que no admite propuestas arbitrarias.
​Siete minutos para veinte años de historia
​Más allá del escándalo visual de sus metáforas, Mayans descargó su bronca contra lo que consideró un tratamiento exprés de un tema estratégico para el país. Criticó con dureza al miembro informante del proyecto, señalando que fue una “vergüenza” dedicarle apenas siete minutos de exposición a un tratado que llevó veinte años de negociaciones internacionales.
​“Ustedes no pueden venir a hacer cualquier cosa: vamos a votar y se terminó el pleito, porque así no es como se llevan adelante las sesiones”, cerró el jefe de bloque, dejando en claro que la interna por la rosca legislativa y el control del reglamento está más viva que nunca. El exabrupto de los pantalones no solo marcó un nuevo piso en la calidad del debate, sino que ratificó que el peronismo usará todas sus herramientas —incluso las más polémicas— para trabar la agenda del oficialismo en el Senado.


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