Espionaje a jueces: indagatoria, allanamientos y lazos con el dipu-espía Tailhade

El fiscal Pollicita firmó una explosiva resolución sobre escalofriantes tareas de Inteligencia ilegal. Pidió que se amplíe la indagatoria al detenido espía Ariel Zanchetta, y que allanen a un funcionario de la AFIP. El juez ya lo hizo.

Política 06/11/2023 Sección País Sección País
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Una nueva pericia informática realizada en el marco de la causa que investiga el espionaje a jueces de la Corte Suprema, políticos y funcionarios confirmó el vínculo entre espías que realizaban esas tareas ilegales con dirigentes del riñón de Cristina Kirchner, como el diputado y ex agente de inteligencia Rodolfo Tailhade y uno de los voceros más cercanos a la vicepresidenta, Fabián "Conu" Rodríguez.

En una extensa resolución, el fiscal Gerardo Pollicita, a cargo de la investigación pidió que se amplíe la indagatoria del detenido ex sargento de la Policía Federal Ariel Zanchetta, quien según la pericia tendría contacto asiduo con Tailhade, impulsor del juicio político a los jueces del máximo tribunal, y el allanamiento del domicilio de Rodríguez, actual subdirector general de Servicio Al Contribuyente de la AFIP.

A caballo de una enorme cantidad de información, el equipo del fiscal analizó y cruzó cientos de datos recogidos de los dispositivos electrónicos secuestrados a Zanchetta en allanamientos a su domicilio en la ciudad de Junín.

Pollicita investiga "la posible existencia de una organización criminal que, en forma coordinada y sostenida en el tiempo, habría llevado a cabo un conjunto de acciones tendientes a vulnerar las comunicaciones telefónicas y electrónicas de distintos magistrados y funcionarios del Poder Judicial de la Nación, obteniendo datos personales para suplantar sus identidades, tomando el control de sus líneas de celulares, accediendo a sus aplicaciones de mensajería e incluso —en un supuesto— haciendo requerimientos de dinero a su nombre".

En su dictamen, el representante del Ministerio Público sostuvo que Zanchetta "obtuvo y reunió información personal de miles de personas —entre ellas, políticos, magistrados, funcionarios públicos, periodistas, empresarios, dirigentes sociales, deportivos y sindicales, entre otros— la que luego sistematizó y analizó en, al menos, 1196 informes de inteligencia".

Pollicita pidió entonces el registro de datos informáticos hallados de dos archivos en la notebook de Zanchetta que, "al parecer, eran un listado de correos electrónicos, de usuarios de bases de datos y de perfiles de redes sociales —bajo nombres de terceros o sin nombres identificables—; con una anotación de lo que aparentaban ser las claves de acceso a los mismos."

"Frente a dicho hallazgo, esta Fiscalía solicitó a usted que, ante la probabilidad de que dichas cuentas hubiesen sido utilizadas por Zanchetta para comunicarse con otros partícipes de los hechos investigados, se ordenara el registro de datos informáticos mediante la descarga de los contenidos desde la nube intentando el acceso a las cuentas", explica el fiscal.

El fiscal comienza entonces una puntillosa exposición de información encontrada en esos dispositivos, que justificó el pedido para ampliar la indagatoria de Zanchetta -a quien se le atribuyen maniobras de espionaje ilegal desde 2016 hasta su detención en junio pasado- y la solicitud para allanar la casa de "Conu" Rodríguez, con el objetivo de incautar celulares, computadoras, pendrives, discos externos "y otros elementos probatorios que guarden vinculación con las maniobras de espionaje ilegal investigadas". Además de tener elocuentes diálogos con el espía de Junín, Rodríguez habría remunerado sus servicios con fondos públicos a través de pauta publicitaria de la Provincia de Buenos Aires.

En su resolución, Pollicita revela que Zanchetta "habría sido incorporado como agente 'inorgánico' —cuanto menos desde 2009 y hasta fines de 2015— para la Secretaría de Inteligencia de la Nación, rol desde el cual habría realizado actividades de inteligencia para funcionarios de dicho organismo".

El fiscal explica que "fueron hallados decenas de correos electrónicos de los años 2009 a 2015 entre el encausado y quienes en ese entonces serían agentes de inteligencia de la Secretaría de Inteligencia de la Nación, en los que estos últimos le requerían la realización de distintas tareas de investigación —informes, consultas de vehículos, antecedentes penales, líneas telefónicas, cruces migratorios, entre otras— las que eran cumplidas por aquél".

Y concluye que, más allá de que los organismos de Inteligencia no reconocieron al espía como propio, las pruebas demuestran que Zanchetta "cumplió funciones como 'agente inorgánico' o 'colaborador' al menos entre los años 2009 y 2015 de la Secretaría de Inteligencia de la Nación".

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