Jueves de súper acción: la CGT se despierta de la siesta y le tira el transporte encima a la Reforma Laboral

Con la UTA adentro y sin movilización, los "gordos" prometen un paro total para el día que Diputados trate la ley. Bullrich corre contra reloj en Olivos para emparchar el artículo de las licencias sin que se le caiga el proyecto antes del 1° de marzo.
Política17/02/2026Sección PaísSección País
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(Sección País IA)

Se acabó la "pax cambiaria" y, al parecer, también la paciencia de los muchachos de Azopardo.

La CGT, que venía manejando los tiempos con la prudencia de quien camina sobre hielo fino, decidió patear el tablero. La aprobación de la Reforma Laboral en el Senado fue la señal de largada: este jueves, cuando la Cámara de Diputados se disponga a convertir el sueño húmedo de Javier Milei en ley, el país se va a detener.

O al menos, esa es la promesa.

A diferencia del raquítico paro de abril de 2025, que tuvo más agujeros que un colador porque los bondis siguieron andando, esta vez la jugada es a todo o nada. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) y la UGATT ya avisaron que "acatan totalmente". Traducción: no vuela una mosca. Ni colectivos, ni trenes, ni aviones, ni barcos.

La estrategia es clara: un "paro dominguero". Sin movilización, sin bombos en la plaza, sin la foto de los gordos transpirados bajo el sol. El objetivo es vaciar la calle, paralizar la producción y dejarle al Gobierno una postal de ciudad fantasma justo el día que querían festejar su gran victoria legislativa.

El apuro de Olivos

Del otro lado del mostrador, la tensión se corta con cuchillo. Patricia Bullrich peregrinó este lunes a la residencia de Olivos para reunirse con el Presidente. La orden es clara: la ley tiene que salir antes del 1° de marzo. Milei quiere abrir las sesiones ordinarias con el trofeo de la reforma en la mano, gritando "Viva la Libertad Carajo" frente a la Asamblea Legislativa.

Pero hay un problema: el famoso Artículo 208.

Ese engendro legislativo que le recorta el sueldo a la mitad a los enfermos (y que generó el escándalo de la semana pasada) sigue siendo una piedra en el zapato. Bullrich prometió "flexibilizarlo", pero si tocan una sola coma del texto en Diputados, el proyecto tiene que volver al Senado. Y si vuelve al Senado, adiós a los tiempos de Milei.

El Gobierno está en una encrucijada: o se come el sapo y aprueba una ley con un artículo piantavotos (prometiendo arreglarlo después con reglamentaciones de dudosa legalidad), o abre la caja de Pandora de una nueva revisión legislativa.

La batalla final

"Hay consensos colectivos para ir a una huelga nacional", avisó Cristian Jerónimo, uno de los triunviros de la central obrera. El discurso oficial de los sindicatos habla de derechos adquiridos, de la jornada de 12 horas y del "pago en especies" (esa idea de que te paguen con tickets canasta o vales de nafta que atrasa treinta años).

Pero el trasfondo es político. La CGT huele sangre. Sabe que el Gobierno, con su impericia técnica y sus errores no forzados, les regaló el escenario perfecto para volver a mostrar los dientes.

El jueves será el día D. Si el transporte para, el país para. Y si el país para, la foto del triunfo de Milei en el Congreso saldrá movida, borrosa y con el fondo de una Argentina paralizada.

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