
Carolina Moisés rompió con el PJ y disparó contra La Cámpora: "Extorsionan a Kicillof"
Sección País
La política nacional asistió esta semana a una nueva implosión dentro del peronismo, con el Senado de la Nación como epicentro de la fractura. La senadora por Jujuy, Carolina Moisés, ejecutó una maniobra que sacudió los cimientos del interbloque opositor: anunció la creación de una bancada unipersonal y, de inmediato, fue ungida como vicepresidenta de la Cámara alta por los libertarios. El movimiento, diseñado para desplazar al sector conducido por José Mayans de los cargos jerárquicos, no fue solo una cuestión de organigrama, sino el preludio de una declaración de guerra hacia la conducción de Cristina Kirchner.
La estocada contra la "lógica de la secta"
Lejos de buscar una salida silenciosa, Moisés utilizó su nueva plataforma para dinamitar los puentes con el kirchnerismo duro. En declaraciones radiales, la legisladora no ahorró calificativos para describir el presente del Partido Justicialista (PJ) y apuntó sus dardos más venenosos contra la organización de Máximo Kirchner. “La Cámpora es lo peor que le sucedió al peronismo”, sentenció, al tiempo que denunció que la agrupación “extorsiona a Axel Kicillof”.
Para la jujeña, el peronismo ha caído en una dinámica de aislamiento que lo llevó a su “mínimo histórico en todos los ámbitos”, perdiendo el despliegue territorial que supo tener con veinte gobernaciones simultáneas. Bajo su diagnóstico, la lógica de “obediencia o traición” ha transformado al partido en una “secta de pensamiento único” donde el disenso es castigado con el ostracismo. “Esa no es la lógica kirchnerista, esa es una lógica de La Cámpora”, diferenció, salvando parte del legado histórico pero condenando los métodos actuales.
La justificación de su salto a la vicepresidencia del cuerpo radica, según su visión, en una impericia estratégica del bloque de Mayans. Moisés explicó que el peronismo kirchnerista decidió, de forma deliberada, no ocupar los espacios de poder, las comisiones ni las autoridades de la Cámara. Ante este escenario de silla vacía, la senadora argumentó que su jugada busca evitar que el oficialismo y sus aliados dominen la agenda parlamentaria sin contrapesos.
“Que hoy sea vicepresidenta provisional tiene que ver con que el peronismo decidió no ocupar los espacios”, fustigó, marcando la contradicción de una oposición que se retira de la gestión legislativa. Como ejemplo, citó el debate por la Reforma Laboral, donde aseguró que el kirchnerismo decidió no integrar ninguna de las comisiones, dejando el campo libre para que los libertarios y el sector de Patricia Bullrich marquen el ritmo del debate.
Hacia un peronismo "poskirchnerista"
La ruptura de Moisés achicó el interbloque peronista de 28 a 25 integrantes. Sin embargo, para la senadora, el problema no es numérico sino de representatividad. Lanzó una crítica mordaz a la falta de anclaje territorial del sector más radicalizado: “Ningún kirchnerista gobierna una provincia. No hay nadie de La Cámpora que gobierne, salvo dos o tres municipios del AMBA”. Según su razonamiento, es "muy fácil" juzgar y dar discursos desde la tribuna cuando no se tiene la responsabilidad de gestionar territorios asfixiados por la crisis.
El llamado de la senadora fue directo a los gobernadores, intendentes y concejales para que se sumen a la construcción de un “peronismo no-kirchnerista” o “poskirchnerista”. “Si no somos capaces de comprender nuestra debilidad, nunca la vamos a transformar en fortaleza”, advirtió, planteando que el futuro del movimiento depende de sacudirse los "caprichos" de la agrupación juvenil de la ex presidenta.
En definitiva, la asunción de Carolina Moisés en la mesa de conducción del Senado marca el inicio de una etapa de reconfiguración opositora. Al plantarse contra lo que denomina "el fracaso" del discurso camporista, la jujeña busca liderar una alternativa que recupere el diálogo y la vocación de poder, convencida de que, si no se produce un recambio generacional y metodológico, el peronismo seguirá destruyéndose a sí mismo antes de poder reconstruirse frente a la sociedad.


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