"Tubitos caros" y "Gomita": la feroz embestida de Milei contra los "empresaurios"

El Presidente utilizó sus redes sociales para fustigar a los popes de la industria nacional en medio de la apertura de importaciones. Con apodos creativos y un tono desafiante, apuntó contra Paolo Rocca y Madanes Quintanilla, celebrando la confesión de un empresario del neumático sobre las ganancias excesivas del sector.
26/02/2026Sección PaísSección País

roberto-mendez-paolo-rocca-javier-milei-y-javier-MYKIPU7N2RCUNH2SMXH3EZU2SE

En una jornada marcada por la alta temperatura legislativa en el Senado, donde se debate la reforma de la Ley de Glaciares, el presidente Javier Milei decidió volcar su creatividad en las redes sociales para librar una nueva batalla cultural y económica. Fiel a su estilo disruptivo y sin filtros, el mandatario arremetió contra los principales referentes de la industria argentina, a quienes volvió a encasillar bajo el rótulo de "empresaurios", acusándolos de haber medrado durante décadas a la sombra de un Estado proteccionista.

La ofensiva presidencial no fue al voleo. Con una retórica "picante" y cargada de ironía, Milei celebró lo que considera el "despertar" de la sociedad frente a un sistema que, según su visión, permitía a ciertos sectores “cazar en el zoológico” mientras el resto de los argentinos se empobrecía.

Los nuevos apodos del olimpo industrial

“Agradezco profundamente con todo mi alma las contribuciones enormes que han hecho Don Chatarrín de los Tubitos Caros, Don Gomita Alumínica y el Señor Lengua Floja”, disparó el mandatario desde su cuenta de X (ex Twitter). El mensaje, que rápidamente se volvió viral, buscó exponer a los empresarios que, en las últimas semanas, manifestaron su preocupación por la apertura de importaciones y la caída de la actividad industrial.

La decodificación de los apodos no dejó lugar a dudas en el círculo rojo. Detrás de “Don Chatarrín de los Tubitos Caros” se encuentra Paolo Rocca, el influyente titular del Grupo Techint. Por su parte, “Don Gomita Alumínica” es la referencia directa a Javier Madanes Quintanilla, dueño de Fate y Aluar, dos gigantes que hoy enfrentan un escenario de suspensiones y repliegue productivo. Finalmente, el “Señor Lengua Floja” es Roberto Méndez, CEO de Neumen, quien involuntariamente le sirvió al oficialismo el argumento perfecto para justificar la desregulación económica.

La confesión que encendió la mecha

El enojo presidencial —y su posterior burla— se alimentó de una reciente entrevista de Méndez en un ciclo de streaming. Allí, el empresario del neumático reconoció con una honestidad brutal que el cierre de importaciones durante el kirchnerismo les permitió obtener ganancias extraordinarias. “Eran carísimas, hay que reconocerlo. Yo digo que estaban robando las multinacionales y nosotros, los empresarios, porque teníamos un mercado que no era real”, admitió el CEO de Neumen.

Esta declaración, donde se habló de márgenes de ganancia del 60% por cobrar productos muy por encima de su valor internacional, fue el combustible que Milei necesitaba para validar su modelo. Para el Presidente, estas palabras dejaron en evidencia un “sistema corrupto” que hundió al país. “Muchas gracias por este gran aporte al despertar de un país que, pese a estos delincuentes, quiere ser grande nuevamente”, remató con su habitual dureza.

Apertura de importaciones y tensión productiva

La embestida de Javier Milei ocurre en un momento de extrema sensibilidad para el entramado pyme y las grandes compañías. Mientras el oficialismo festeja la apertura comercial como un mecanismo para disciplinar los precios internos, diversos sectores industriales reportan cierres de plantas y un deterioro acelerado del empleo. Sin embargo, para la narrativa libertaria, este proceso es una purga necesaria para eliminar las ineficiencias de quienes vivieron del alambramiento del mercado.

No es la primera vez que el jefe de Estado apela a la adjetivación descalificativa para marcar la cancha. Sin embargo, el hecho de que apunte nominalmente contra los dueños de las empresas más grandes del país marca un punto de no retorno en la relación entre la Casa Rosada y el histórico poder industrial. Para el Ejecutivo, no hay lugar para la diplomacia corporativa si el objetivo es desmantelar lo que denominan el "modelo de la casta empresarial".

En definitiva, la jornada dejó claro que la agenda de Milei no se detiene ante los nombres propios. Mientras el Senado define el futuro de los recursos naturales, el Presidente prefiere enfocarse en horadar la legitimidad de sus críticos, convencido de que la exposición pública de los excesos del pasado es su mejor arma para sostener el ajuste del presente.

Lo más visto