
De la cima al llano: Ricardo Echegaray, hoy en un puesto de control aduanero en Tigre
Sección País
Ricardo Echegaray conoció el poder desde adentro: fue designado al frente de la AFIP el 30 de diciembre de 2008 por Cristina Fernández de Kirchner, condujo antes la Dirección General de Aduanas y más tarde llegó a la Auditoría General de la Nación (AGN) por cupo del PJ. En aquellos años, no faltaba quien dijera que por AFIP y Aduana circulaba “más información que en la SIDE”.
Con el cambio de ciclo político, ensayó una reubicación sindical: se presentó en elecciones del SUPARA (el gremio aduanero), donde perdió en medio de tironeos y polémicas. Hoy su presente es otro: pasa sus jornadas en el puerto de Tigre, en el control de la Aduana por donde tramitan la salida las lanchas de la empresa Cacciola con destino a Carmelo o Montevideo. Quienes hacen el papeleo previo al embarque lo ven allí, del lado del mostrador.
La escena condensa una idea que en la política se repite como mantra pero pocas veces se asume: el paso por el poder es transitorio; el llano siempre llega.


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