Villarruel se diferenció del Gobierno: criticó la apertura de importaciones y apuntó contra China

En medio del paro general y el cierre de la empresa Fate, la Vicepresidenta defendió la industria nacional. "Para mí, primero está la Argentina", aseguró en un contundente mensaje en redes.
 
20/02/2026Sección PaísSección País

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En el cierre de una semana de altísima tensión política y social, atravesada de punta a punta por el paro nacional de la CGT y el duro impacto que generó el cierre definitivo de la empresa de neumáticos Fate, la vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a patear el tablero interno del oficialismo. A través de un contundente mensaje, la titular del Senado marcó su postura sobre el rumbo económico de la gestión y dejó entrever, una vez más, sus profundas diferencias con la política de apertura indiscriminada de importaciones que impulsa el propio Gobierno nacional.

Fiel a su estilo directo y sin intermediarios, la Vicepresidenta eligió su cuenta personal en la red social X (ex Twitter) para publicar un texto que rápidamente generó fuertes repercusiones en los pasillos de la política. En su descargo, Villarruel vinculó de manera directa la liberalización comercial con un escenario de mayor vulnerabilidad para el país, advirtiendo sobre una peligrosa dependencia del exterior. En ese marco, apuntó específicamente contra China, potencia a la que no dudó en definir tajantemente como un país “comunista”.

El disparador de su publicación estuvo atado a la agenda internacional, pero cargado de un claro mensaje de lectura doméstica. Villarruel hizo alusión a una reciente decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos vinculada a la anulación de aranceles comerciales que habían sido promovidos durante la gestión de Donald Trump. Para la titular de la Cámara Alta, ese tipo de medidas de protección arancelaria tienen un impacto directo y positivo sobre el cuidado de la producción nacional y el sostenimiento del empleo.

“Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno”, sentenció la Vicepresidenta, marcando un claro contraste con el discurso de libre mercado absoluto que suele pregonar el ala económica del oficialismo. En la misma línea argumental, profundizó su advertencia sobre el riesgo geopolítico de desproteger el entramado productivo: “Sin industria, se pasa a depender hasta en lo más mínimo de China, un país comunista”.

Para coronar su idea y trazar un paralelismo con el líder republicano estadounidense —quien paradójicamente en estas horas ofició de anfitrión del presidente Javier Milei en Washington durante la Junta de Paz—, Villarruel lanzó una frase que resuena como un lema político propio: “Para Trump primero está Estados Unidos, para mí, primero está la Argentina”.

Las declaraciones de la Vicepresidenta no se dan en el vacío. Sus palabras cobraron especial relevancia al producirse en una semana donde el debate sobre el futuro del trabajo acaparó la agenda pública. Por un lado, la Reforma Laboral tratada en la Cámara de Diputados desencadenó la huelga general de 24 horas de la cúpula sindical. Por el otro, el sorpresivo cierre de la planta de Fate, que dejó en la calle a más de 900 operarios, encendió las alarmas sobre la viabilidad de la industria manufacturera local frente a las nuevas reglas de juego de la economía.

En ese contexto de extrema incertidumbre para el sector manufacturero, la Vicepresidenta advirtió explícitamente que una apertura total de importaciones podría tener consecuencias letales y negativas para el entramado productivo local. Según sostuvo con firmeza, la implementación de este tipo de políticas de desregulación aduanera “solo favorece la dependencia de China y profundiza las emergencias económicas y sociales” que ya atraviesa la República Argentina.

Lejos de la visión ortodoxa que delega en el mercado la conformación exclusiva de la matriz económica, la funcionaria planteó que el país no debería, bajo ningún punto de vista, resignarse a un modelo económico basado de manera exclusiva en el sector de servicios o en la extracción de recursos primarios. Por el contrario, defendió a capa y espada la necesidad imperiosa de fortalecer la industria argentina como motor de desarrollo y de soberanía nacional.

“Tenemos todo para ser una potencia mundial. No debemos conformarnos con ser un país de servicios”, afirmó Villarruel, apelando a un discurso que busca interpelar de forma directa a los sectores productivos, a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) y a los trabajadores que hoy miran con desconfianza la avalancha de productos importados.

El extenso mensaje en sus redes sociales cerró con una definición categórica, una suerte de declaración de principios que sintetiza su postura frente al complejo escenario actual que atraviesa el país y que la distancia de las posturas puramente aperturistas. Para la Vicepresidenta, el debate de fondo en la Argentina actual no admite grises: “En definitiva estamos hablando de Nacionalismo o Globalismo”.

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