
El Gobierno encara la semana entre denuncias de corrupción, pulseadas legislativas y presión financiera, mientras Milei se refugia en la campaña.
En el Día del Trabajador, el Presidente volvió a atacar al periodismo y defendió a Pettovello. “Aquí ponemos en evidencia al gran mentiroso de Brancatelli”, dijo.
Política01 de mayo de 2025El presidente Javier Milei eligió el Día del Trabajador para lanzar un nuevo ataque contra el periodismo. Esta vez, el blanco fue Diego Brancatelli, a quien acusó de mentir sobre el paradero de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, tras el viaje a Roma por el funeral del Papa Francisco.
Brancatelli había publicado en redes que la ministra se había quedado en Italia “de paseo”. Desde el entorno oficial lo desmintieron y afirmaron que, al regresar, Pettovello fue intervenida quirúrgicamente. Milei reforzó esa versión durante una entrevista radial y no se quedó ahí: “Aquí ponemos en evidencia al gran mentiroso de Brancatelli”, lanzó.
Durante la misma entrevista, el Presidente volvió a repetir su consigna más extrema en relación a los medios: “No odiamos lo suficiente a los periodistas”. Una frase que ya usó en otras ocasiones y que se ha convertido en su respuesta habitual cuando se refiere a coberturas críticas.
Milei justificó su defensa de Pettovello mencionando que “ella hablaba con el Santo Padre cada 15 días”, y que el Papa la había elegido para que cuidara a los más vulnerables en Argentina.
Con este episodio, Brancatelli se suma a una lista creciente de periodistas hostigados por el mandatario. Ya antes Paulino Rodríguez, Nacho Girón, Jorge Fontevecchia, María O'Donnell, Jorge Fernández Díaz y Romina Manguel, entre otros, fueron blanco de ataques públicos por parte del Presidente o su entorno.
Mientras la tensión entre el Gobierno y la prensa se profundiza, la frase elegida por Milei para cerrar su intervención volvió a encender las alarmas: “La mentira no es un error, es sistemática”.
El Gobierno encara la semana entre denuncias de corrupción, pulseadas legislativas y presión financiera, mientras Milei se refugia en la campaña.
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